Libros y librerías

Las librerías y el diseño de grandes espacios para ordenar nuestros libros, siempre ha sido muy importante y con el transcurso de los tiempos,  las bibliotecas han pasado a formar parte  esencial a la hora de distribuir nuestro espacio.

Poco a poco, estas bibliotecas han ido evolucionando y después de pasar por un olvido absoluto, parece que vuelven con fuerza. La verdad es que, aunque en los salones no se representasen y se prefiriesen ambientes más sobrios en donde la ausencia de color y de complementos era lo que primaba, las bibliotecas y las librerías nunca dejaron de ser elementos esenciales que nos facilitaban el acceso más cómodo a nuestra  lectura preferida.

Es muy gratificante encontrar fabricantes de mobiliario y diseñadores que han sabido aplicar los avances tecnológicos, las novedades y las tendencias decorativas a las librerías para el salón.

Es muy interesante también, observar que los libros se dejan ver de nuevo en estanterías maravillosas que, además de facilitarnos el acceso y colocación de aquellos, complementan del todo la disposición de nuestra zona de relax preferida. 

No sólo podemos tener a mano a nuestros autores favoritos sino que además, podemos ordenar los volúmenes por grosor, tonalidades, tamaños, etcétera. Integramos así elementos novedosos y detalles decorativos que pueden sumar nuevas composiciones y nuevos diseños al conjunto de la librería.

Estanterías que no tienen fin, muebles de cristal iluminados, en el salón, en las habitaciones… Los libros toman el espacio y adquieren protagonismo en la casa. Adaptándose a las tendencias en el diseño más actual, las librerías y las bibliotecas han sabido reinventarse y colarse en los mejores huecos de nuestros hogares. La cultura, a través de los libros, inunda estanterías y además, aunque suene mal decirlo, también colabora en la distribución decorativa de nuestros diseños de interiores. Hay composiciones de librerías en las que, únicamente la disposición de los libros, mantiene el equilibrio y la originalidad de la composición de toda la habitación.

Hace años era impensable jugar con nuestra colección de libros y, por ejemplo, formar espacios con la  afinidad de sus colores, o amontonar ciertos libros para crear una pieza escultórica, etcétera.

Hemos liberado la lectura de su sobriedad y hemos imaginado conceptos más allá de la seriedad que  nos proporcionan los libros como fuente de cultura.

En definitiva, hoy el diseño y el interiorismo lo conforman más conceptos que los elementos propios de su campo y cada vez más, sabemos añadir cualquier pieza, objeto o detalle, al elenco de posibilidades que suma cualquier proyecto de decoración.